Algunas veces tu perro bebe más agua de lo habitual, puede estar debido a un aumento de la temperatura ambiente o corporal o a la alimentación, (un animal que se alimenta con dieta húmeda bebe menos cantidad de agua que uno que se alimenta con dieta seca) cuando un perro bebe más de lo normal, a esto se le llama “polidipsia”

agua perro

Otras veces, tu perro consume menos cantidad de agua y esto puede estar causado por una menor necesidad de hidratación o por un problema de salud.

La polidipsia se define como una ingesta de fluidos superior a 100 ml/Kg. en 24 horas

Cuando detectamos algún desequilibrio o cambio importante en los hábitos de nuestra mascota, tales como la excreción de grandes volúmenes de orina o que el animal orina más de lo habitual o se orina por las noches cuando antes no lo hacía, debemos acudir al veterinario ya que estos síntomas pueden deberse a un gran número de alteraciones, entre ellas la presencia de tumores o problemas hormonales.

La mayoría de las alteraciones del equilibrio hídrico en el organismo de nuestras mascotas que producen polidipsia (beber más de lo habitual) y poliuria (orinar más de lo habitual) son consecuencia de una deficiencia de los riñones para retener agua.

¿Que enfermedades tienen como síntoma principal este desequilibrio?

IRC (Insuficiencia renal crónica), hipercalcemia (exceso de calcio en sangre), insuficiencia hepática, hipertiroidismo…

También puede existir una causa psicológica emocional, sería un trastorno del comportamiento desencadenado por estrés.

¿Cómo se diagnostica si mi perro bebe mucha o poca agua?

agua perro

Es importante observar a nuestro perro, y si detectamos alteraciones en el consumo de agua o en la orina, será necesario acudir al veterinario con urgencia, el veterinario examinará a su perro para determinar la ingesta de agua y la salida de la orina y si son normales.

Se realizarán pruebas diagnósticas para asegurarse de que el aumento de la sed y de la orina no son signos de una afección grave como la insuficiencia renal.

Con una historia clínica, una exploración física adecuada y unos análisis rutinarios (hemograma, bioquímica sanguínea, urianálisis y cultivo urinario) se pueden identificar la mayoría de las causas de tanto en el perro como en el gato, será el veterinario quien decidirá según su criterio y el conjunto de los demás posibles síntomas que pruebas serán necesarias.

El éxito de cualquier tratamiento dependerá en gran parte del manejo y observación del propietario y el tiempo que pase desde que las anomalías empiezan a aparecer y se diagnostica la posible enfermedad.

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