Cuidados generales para nuestro perro geriátrico

Un perro que supere los 7 años de edad, ya puede empezar a considerarse geriátrico, aunque su vigorosidad va a depender de la vida que haya tenido, la raza que sea y de su condición genética.

Cuidados Geriátricos
Perra senior, 18 años de edad, de raza pequeña.

En esta etapa de su vida, nuestro mejor amigo perruno, necesita todo el apoyo, cuidados y mimos que podamos brindarle, pues estará predispuesto a sufrir algunas enfermedades como alteraciones motoras, dentales, cataratas, cardiopatías etc.

Para su mejor cuidado se recomienda una o dos visitas anuales al veterinario, donde se puedan hacer chequeos completos para detectar con antelación alguna patología.

Se recomienda cubrir con una mantita sus extremidades a la hora de dormir, pues los perros geriátricos suelen tener frío a menudo, especialmente en sus patas. También tendremos que cuidar su pelaje, cepillando suavemente para retirar el pelo muerto o lavarle la cara y las legañas todas las mañanas, esto que puede parecer poco importante mejorará su calidad de vida.

Artrosis u osteoartritis

Cuanto más avance en edad más será propenso a sufrir artritis o artrosis, se trata de un deterioro en su esqueleto y una debilidad en sus huesos fruto de su avanzada edad. Le va a costar más moverse y puede que algunos movimientos le resulten dolorosos, le haremos un gran favor si podemos llevarlo a una piscina de agua templada, donde (siempre con nuestra ayuda y un flotador adaptado para perros) pueda hacer algo de ejercicio flotando en el agua, sin que sus huesos tengan que soportar el peso de su cuerpo.

Lo ideal, como siempre es llevarlo a un especialista que pueda hacer recomendaciones específicas en cada caso.

Alimentación e hidratación

Sus necesidades energéticas van a disminuir, pues su metabolismo se va a ralentizar y su ejercicio diario también, por eso se recomienda utilizar un pienso senior adecuado para perros geriátricos (recordemos que el cambio de un pienso a otro debe hacerse de forma gradual), este pienso contiene menos proteína pues ya no necesita fabricar tantos tejidos nuevos como un cachorro o un perro adulto.

Hay que evitar a toda costa el sobrepeso pues puede derivar en enfermedades como la diabetes o las cardiopatías. También podemos añadir algún suplemento vitamínico o ácido graso natural para aminorar su deterioro pero deben darse de manera específica y será el veterinario quien determine cuál es el idóneo para cada caso.

Y a no ser que el veterinario diga lo contrario por alguna anomalía como una operación, siempre debe tener agua disponible para hidratarse bien (aunque esto también es extrapolable a todas las edades).

¿Cambios en la evacuación?

Podremos observar que nuestro perrete geriátrico realiza con mayor frecuencia la micción y la defecación, habrá que vigilar este aspecto pues es importante, por ejemplo, si la frecuencia de micción es poco voluminosa y de larga duración, podemos presuponer que, siendo un perro macho esté sufriendo un síndrome prostático o si es una hembra sufra una piometra, habrá que llevarlo a la clínica para un diagnóstico fiable.

Nuestro perro siempre ha estado ahí cuando lo hemos necesitado y nos ha regalado sus mejores años, su alegría, entusiasmo y cariño, es justo que ahora le devolvamos el favor en esta etapa en la que tanto nos necesita.

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