El refuerzo positivo es bien conocido, es tan fácil como premiar “dar algo, un premio” cuando conseguimos del perro un comportamiento deseable.

El refuerzo negativo consiste en “alejarse de él“, “ignorarlo”, para detener un comportamiento que no nos gusta.

La educación canina en positivo, por lo general utiliza exclusivamente el refuerzo, positivo y negativo, nunca utiliza otras técnicas de castigo que puedan suponer humillación o dolor.

El refuerzo positivo y negativo en la educación canina

¿Por qué educar en positivo?

La razón por la que muchos educadores caninos prefieren usar los refuerzos positivos y negativos en lugar del adiestramiento canino convencional es el hecho de que el trabajo con recompensas es mucho más divertido para las dos partes, al no usar técnicas dolorosas como collares estranguladores y de púas, se refuerza la relación entre perro y guía y el perro está más dispuesto a aprender.

Pero, ¿funciona la educación canina en positivo?

¡Por supuesto! de hecho, los perros educados con clicker y otras técnicas positivas suelen estar educados y entrenados para cualquier función (Agility, exposiciones, etc.) mucho más rápido que los perros entrenados con métodos convencionales que desde hace un tiempo muchos profesionales coinciden en llamarlos “agresivos”.

¿Que podemos usar como refuerzo positivo?

  • Premios “alimentos”
  • Juguetes – sobre todo, el frisbee, pelotas, etc…
  • Caricias y halagos

Es importante no utilizar el refuerzo positivo como un soborno, sino más bien como una recompensa después de que el perro tenga un comportamiento deseable o cumpla una orden.

Castigo negativo: Lo principal es empezar en un ambiente y con un nivel, donde sepamos que el perro va a responder con un alto grado de aciertos, la idea es poder reforzar de forma positiva las suficientes veces al principio, y el mínimo de negativas.

También se puede sustituir un comportamiento «malo» por uno bueno, por ejemplo, si queremos que nuestro perro deje de saltar, le podemos enseñar una orden de sentado y quieto, y en cualquier momento que se ve como si fuera a saltar, ordenar que se siente, continuación, premiar la acción.

Pero a veces sí tenemos que castigar a un perro, porque está haciendo algo que es peligroso para él o simplemente irritante para nosotros, debemos usar el castigo, un castigo que no tenga como consecuencia un trauma para el perro.

¿Como se usa el castigo en la educación en positivo?

El refuerzo positivo y negativo en la educación canina

Con el castigo negativo, le quitamos algo que al perro le gusta: la atención, la libertad, el espacio etc.

Por ejemplo, si tu perro te ladra para reclamar tu atención, como castigo, te das la vuelta y sales de la habitación, también vale mirar hacia otro lado ignorando al perro totalmente.

Al eliminar la recompensa esperada (atención) el comportamiento desaparece.

Demasiadas veces, los comportamientos indeseados se refuerzan de forma involuntaria por el propietario, por desconocimiento, de ahí que muchas personas se ven desesperados al ver que no logran conseguir cosas tan sencillas como que su perro no tire de la correa, y tienen la sensación de que “cada día tira más” en estos casos es importante pedir asesoramiento profesional para saber qué debemos cambiar de nuestro comportamiento con el perro para lograr cambiar el suyo.

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