En algunos casos muy graves el tratamiento pasa por una intervención quirúrgica, pero en la mayoría, el problema se controla con un tratamiento crónico a base de condroprotectores.

La displasia es una enfermedad común en algunas razas de perro como los bulldogs o el Pastor Alemán, o en perros de tamaño grande independientemente de su raza o cruce de ellas.

Una vez que nuestro perro es diagnosticado de displasia, una de las múltiples formas de ayudarle es mediante una alimentación adecuada.

¿Cómo podemos alimentar a nuestro perro con displasia?

Alimentación del perro con displasia

En este caso, es muy importante ofrecer un alimento de máxima calidad, deberíamos escoger entre piensos basados en la proteína animal y con bajo contenido en carbohidratos.

Es muy importante evitar piensos con cereales ,los cereales promueven secreciones de insulina y la inflamación generalizada, por lo tanto NO son recomendables para los perros con displasia.

Alimenta a tu perro con un pienso rico en carne de calidad, con aminoácidos y antioxidantes naturales.

El alimento del perro con displasia debe ser rico en ácidos grasos omega 3, podemos usar suplementos de calidad, preferiblemente en cápsulas.

Además de buscar dietas adecuadas, para apoyar el tratamiento veterinario de la displasia,debemos poner especial atención en el peso de nuestro perro, el sobrepeso no servirá más que para sobrecargar sus articulaciones y agravar los síntomas de la displasia.

Si el pienso de nuestro perro contiene condroprotectores y Omega 3… ¿deberíamos seguir dando complementos?

SI, el contenido en condroprotectores y omega 3, en un pienso es difícil de controlar por la facilidad de oxidarse y la exposición a las altas temperaturas durante el procesamiento de los piensos.

Además, generalmente la cantidad contenida en el alimento seco es insuficiente para un perro diagnosticado de displasia.

La mejor forma de suplementar las dietas con omega 3 es a partir de cápsulas de aceite de pescado.

Los condroprotectores son necesario casi sin descanso, no son un medicamento, sino un complemento alimentario que podemos usar sin ninguna preocupación, de ahí que la mayoría de criadores de perros predispuestos a desarrollar esta enfermedad, aconsejan la administración de condroprotectores durante toda la fase de crecimiento de los cachorros, entre los 2 y los 18 meses.

En el mercado podemos encontrar desde los productos típicos a base de glucosamina, sulfato de condroitina a productos totalmente naturales, a base de mejillón verde, o incluso 100% vegetales, este último, con muy buenos resultados.

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